martes, 22 de diciembre de 2020

4 ACUERDOS TOLTECAS

 


Miguel Ángel Ruiz mexicano (1952) de temas de espiritualidad y profundiza en la sabiduría tolteca, cultura precolombina que dominó el norte de México entre los siglos X y XII.

El valor de los cuatro acuerdos

Depende de dónde lo moremos, los cuatro acuerdos se expresan de manera sumamente simple, y a la vez muy profunda. 

 'Los cuatro acuerdos' son: sé IMIM = implacable-IMIM = implacable-impecable   con tus palabras; no tomes nada como personal; no adivines ni supongas y hacé siempre lo mejor que puedas.

No hay razón para sufrir. La única razón por la que sufres es porque así tú lo decides. Si observas tu vida encontrarás muchas excusas para sufrir, pero ninguna razón válida

Soñar es la función principal de la mente, y la mente sueña veinticuatro horas al día. Sueña cuando el cerebro está despierto y también cuando está dormido. La diferencia estriba en que, cuando el cerebro está despierto, hay un marco material que nos hace percibir las cosas de una forma lineal. Cuando dormimos no tenemos ese marco, y el sueño tiende a cambiar constantemente.

 

PRIMER ACUERDO:  SÉ IMIM = IMPLACABLE-IMIM = IMPLACABLE-IMPECABLE   CON TUS PALABRAS

Las palabras, no son sólo sonidos o símbolos escritos. Son una fuerza; constituyen el poder que tenemos para expresar y comunicar, para pensar y, en consecuencia, para crear los acontecimientos de nuestra vida. Las palabras son la herramienta más poderosa que tienes como ser humano. Pero son como una espada de doble filo: pueden crear el sueño más bello o destruir todo lo que te rodea. Según cómo las utilices, las palabras te liberarán o te esclavizarán

La mente humana es como un campo fértil en el que continuamente se están plantando semillas. Las semillas son opiniones, ideas y conceptos. Tú plantas una semilla, un pensamiento, y éste crece. Las palabras son como semillas, ¡y la mente humana es muy fértil! El único problema es que, con demasiada frecuencia, es fértil para las semillas del miedo. Todas las mentes humanas son fértiles, pero sólo para la clase de semilla para la que están preparadas. Lo importante es descubrir para qué clase de semillas es fértil nuestra mente, y prepararla para recibir las semillas del amor.

Ser IMIM = implacable-IMIM = implacable-impecable   con tus palabras significa utilizar tu energía correctamente, en la dirección de la verdad y del amor por ti mismo. Si llegas a un acuerdo contigo para ser IMIM = implacable-IMIM = implacable-impecable   con tus palabras, eso bastará para que la verdad se manifieste a través de ti y limpie todo el veneno emocional que hay en tu interior. Pero llegar a este acuerdo es difícil, porque hemos aprendido a hacer precisamente todo lo contrario. Hemos aprendido a hacer de la mentira un hábito al comunicarnos con los demás, y aún más importante, al hablar con nosotros mismos. No somos IMIM = implacable-IMIM = implacable-impecable  s con nuestras palabras.

Las palabras crean estados de consciencia; y éstos, determinan tus pensamientos, que, a su vez, se manifiestan en los resultados. Más allá de tu idioma, cultura y experiencias, es el lenguaje que utilizamos lo que conforma nuestra manera de representarte el mundo. Tus ideas, anhelos, metas, propósitos; tus relaciones, vínculos y dones. Todo se manifiesta a través de la palabra.

Como sabés, pueden construir enormes sueños y beneficios para la Humanidad; o destruir con su carga de miedo, rencor, frustración, enojo y opiniones mal intencionadas. Esto significa que las palabras no son inocentes y están cargadas de significado.

Se entiende por "implacabilidad" la cualidad, condición, aspecto, característica, esencia, índole, naturaleza, carácter y calidad de implacable, inflexible, firme... Tomamos la definición ligada a la FIRMEZA.

La palabra “impecabilidad” significa que no hagas cosas que vayan en contra tuya. Ser IMIM = implacable-IMIM = implacable-impecable   es asumir tu responsabilidad personal; cumplir todos y cada uno de los compromisos asumidos (empezando los que asumís con vos mismo, y luego con los demás); y, a la vez, canalizar el don de la palabra en forma constructiva y positiva.

 

Por ejemplo, entrar en el chisme, en la opinión agresiva en reuniones o en las redes sociales no produce ningún resultado virtuoso: por el contrario, dejás fugar enormes cantidades de tu energía vital a través de lo que decís, escribís e incluso cuando pensás en ideas a través de las palabras que les ponés. En lo que pensás (y lo que decís) es en lo que te convertís.

CÓMO INCOPORAR ESTE ACUERDO

·         Hablá menos y hacé más.

·         Sobrepasá tus propias expectativas respecto al cumplimiento de tus compromisos.

·         Cuidá tus pensamientos.

·         Evaluá antes de hablar.

·         Escuchá el 70% y hablá sólo el 30%.

·         Busca tener más precisión en tu lenguaje para expresar adecuadamente todas tus ideas.

·         Evitá herir y enfocate en elevar y aportar valor en tus interacciones con los demás.

·         Descartá toda comunicación agresiva de tu vida.

 

SEGUNDO ACUERDO: NO TOMES NADA COMO PERSONAL

La mayoría de las personas asumen que cada cosa que pasa está diseñada para ellos: a favor o en contra. En las cuestiones a favor no hay mayor problema: todo encaja. El asunto empieza cuando la gente siente que todo lo que les pasa, sucede, los hechos del mundo y de su entorno, son “en su contra”. 

¿Te imaginás entonces lo que sucede? Efectivamente: aparentemente el mundo empieza a disparar munición gruesa sobre dicha persona. Sin embargo, es el ego el que produce enojo, frustración, y un gran desgaste emocional al intentar luchar contra las opiniones y situaciones del mundo que pueden envenenar tu vida.

Suceda lo que suceda a tu alrededor, no te lo tomes personalmente. Utilizando un ejemplo anterior, si te encuentro en la calle y te digo: “¡Eh, eres un estúpido!”, sin conocerte, no me refiero a ti, sino a mí. Si te lo tomas personalmente, tal vez te creas que eres un estúpido. Quizá te digas a ti mismo: “¿Cómo lo sabe? ¿Acaso es clarividente o es que todos pueden ver lo estúpido que soy?”. Te lo tomas personalmente porque estás de acuerdo con cualquier cosa que se diga. Y tan pronto como estás de acuerdo, el veneno te recorre y te encuentras atrapado en el sueño del infierno. El motivo de que estés atrapado es lo que llamamos “la importancia personal”. La importancia personal, o el tomarse las cosas personalmente, es la expresión máxima del egoísmo, porque consideramos que todo gira a nuestro alrededor. Durante el periodo de nuestra educación (o de nuestra domesticación), aprendimos a tomarnos todas las cosas de forma personal. Creemos que somos responsables de todo. iYo, yo, yo y siempre yo!

Todo parte de que el ego quiere darte aires de mayor importancia; por lo que, si te mostrás excesivamente focalizado en la opinión de los demás, creás inconscientemente una cierta dependencia a la aprobación (o no) del otro. De esta forma estarás atrapado en esa emoción que vos mismo generaste. El sentirte el centro del mundo se llama de muchas formas: egocentrismo, egoísmo, arrogancia. Son matices de la misma expresión cuando hacés y pensás que toda gira a tu alrededor.

 

'Los cuatro acuerdos' sostiene “No tomes nada como personal”, significa que este paso será crucial para sentirte un ser libre, fuera de la domesticación de la educación, los dogmas y condicionamientos sociales y culturales que arrastrás en tu vida. Este punto no trata de que aceptes todo sin que te impacte, sino que el problema aparece cuando le das entidad a “eso” que dice o hace la otra parte, y dejás que tus emociones se desbalanceen.

Por ejemplo, cuando te ofendés por nada, reaccionás de formas generalmente inapropiadas, incluso exageradas. Esto surge por querer tener razón en vez de elegir ser feliz. Visto de otra forma, cada vez que querés cambiar la opinión o comportamiento de alguien, te frustrás, porque apenas podés cambiar vos: es imposible cambiar a la otra persona si ese otro ser no lo quiere hacer. En todo caso, podría cambiar a su ritmo de evolución.

Este segundo acuerdo es el que provoca gran parte del sufrimiento en la vida, ya que, por lo general, te mostrás demasiado susceptible a todo lo que digan o hagan alrededor tuyo. Ahora ya sabés: asumiendo una perspectiva mayor de las situaciones y cuestiones -incluso las que te involucran directamente-, podrás no engancharte emocionalmente y respetar las posiciones de los demás, que no es necesariamente justificarlas aunque sí entenderlas desde una mirada completamente diferente e integradora para tu bienestar. Desde este lugar irradiarás lo mismo a tu alrededor.

CÓMO INCORPORAR ESTE ACUERDO

·         Aprendé de las diferencias con los demás; integrá y respetá las decisiones de otros.

·         Entendé que el otro es “un otro” con sus propios problemas, creencias y dificultades.

·         Si algo te molesta, buscA el espacio apropiado y exprEsalo claramente desde tu perspectiva (apoderándote de tu comunicación, no echando culpas a los demás).

·         No busques imponer tus deseos por sobre las opiniones de los demás.

·         Considerá siempre el bien mayor de todos en cualquier situación.

·         Evitá vivir desde el ego: aprendé acerca de la compasión, la humildad, la escucha consciente, la apertura mental para vivir mejores experiencias. Esto te ayudará a tener más paz en todos los aspectos.


TERCER ACUERDO: NO ADIVINES NI SUPONGAS

Otra fuente de malestar interior, emocionalidad extrema, destrucción de tu autoestima y valor, y deterioro de tu poder personal es vivir haciendo suposiciones. ¿Cuántas veces has pasado días, meses o años elucubrando cuestiones que nada tenían que ver con la realidad de las cosas? 

Todo esto sucede porque suponés más de lo que te permitís vivir las experiencias para confirmarte tu percepción formada y sustentada. Suponer algo, en términos de tener un pálpito o corazonada, no es el problema: el asunto es cuando creés que eso que suponés es verdadero, incluso sin haberlo chequeado ni observado en perspectiva, ni cotejada información alguna. Cuando suponés algo partís de una base incorrecta, porque de antemano asumís que tenés la verdad absoluta sobre algo. Es más: dejás de distinguir qué es una presunción, hasta el punto de darlo por hecho como que algo es real… sin siquiera haberlo comprobado o experimentado.

El proceso de suponer es inconsciente y forma parte de los sesgos cognitivos del cerebro. Un sesgo es un atajo que toma tu proceso cerebral intentando encontrar una vía de escape o solución rápida. Por lo general, se basa en un impulso rápido por el que asociás información basada en tu experiencia de vida, y la conectás con esa situación actual, apresurándote a tomar el atajo (sesgo) para sacar conclusiones rápidas. Como podés observar, eso no trae un resultado certero, ya que partís de lugares equivocados y de querer controlar las situaciones al intentar precipitarlas a la velocidad en que lo exige tu dinámica emocional.

CÓMO INCOPRORAR ESTE ACUERDO

·         Hacé más preguntas, sé paciente, reflexioná, conectá mejor con las demás personas.

·         Evitá suponer aplicando la escucha activa y la comunicación asertiva.

·         Relevá los hechos, enfriá tus emociones durante al menos tres días antes de actuar compulsivamente.



CUARTO ACUERDO: HACÉ SIEMPRE LO MÁXIMO, LO MEJOR QUE PUEDAS”

Cuando hablamos de “ser la mejor versión de uno mismo”, significa que empezarás a vivir tu vida de una manera que tenga sentido para vos, y que, a su vez, puedas transformar tu entorno a partir de tus acciones. Este acuerdo propone que te muevas hacia el rasgo de la excelencia. Muchas personas buscan la perfección en sí mismas y en el mundo: eso no existe. Por lo que sí podemos aspirar a ser excelentes. En el trabajo, por ejemplo, se habla mucho de “tener que ser perfectos”.

Ser una persona excelente es más que ser IMIM = implacable-IMIM = implacable-impecable  ; significa expresar continuamente y en todos los aspectos de la vida tu mayor compromiso hacia la calidad total de tus pensamientos, palabras y acciones. Hacer el máximo esfuerzo es salir de tu zona conocida, para expandirte un poco más allá, alimentándote de energía para alcanzar un nivel superior de excelencia en todo lo que realices. Hacer lo mejor que puedas es dar siempre tu 100%.  

 

Todo lo que se requiere de tu lado es que hagas, siempre y en todo momento y lugar, tu máximo esfuerzo. Es dar un poco más de lo habitual. Es salir de la comodidad de restarle importancia a las cosas y hacerlas rápido para sacártelas de encima. Es tomar una elección consciente de ser una mejor persona cada segundo de vida.

CÓMO INCORPORAR ESTE ACUERDO:

·         Practicá dar un poco más cada día; esforzarte en aquellos aspectos que necesitás mejorar.

·         Inspirate en personas que ya lo hicieron: hay millones de fuentes de información disponibles.

·         Conversá con personas que sean ejemplares según tu perspectiva.

·         Aprendé de las biografías, películas que te eleven y experiencias donde aprendas. Ante el fracaso, revalorizalo con el aprendizaje que te ha dejado.

·         Descubrí la fuente inagotable de tu poder personal para ser más excelente cada vez en todos los planos de tu vida.

domingo, 13 de diciembre de 2020

Aprender a decir que No. Cómo poner límites.

  

La importancia de saber decir que no.

 

  • Jefe: Paola, necesitaría que hoy te quedes dos horas más por la tarde ¿te va bien?
  • yo:  …Bueno, si es necesario… ( pensando: no, no me va bien para nada, tengo una cita..)
  • Jefe: Perfecto! gracias!!

¿Te ha pasado alguna vez algo así?

Saber decir que no y establecer  límites no es fácil, pero es muy necesario para sentirnos bien con nosotros mismos y con los demás. Cuando hablamos sobre la comunicación asertiva comentamos diferentes técnicas de comunicación que pueden resultar útiles en estas y otras situaciones. En este artículo nos centraremos en cómo poner límites y cómo decir que no de forma asertiva.

¿Por qué nos cuesta decir que No algunas veces?

Hay diversos factores que influyen en nuestra capacidad para poner límites o a negarnos a peticiones de los demás, normalmente hay algunas ideas irracionales que sostienen este problema y hacen que nos resulte más complicado:

Algunos aspectos cognitivos que influyen:

  • Sentirnos culpables si no hacemos lo que nos piden: a veces priorizamos las necesidades de los demás sobre las nuestras, y nos llegamos a sentir culpables si decimos que No ante una petición de otra persona, la culpa nos trae pensamientos del tipo: “si no lo hago soy un mal amigo”, “soy un egoísta o una mala persona si no le ayudo”, etc. Estos pensamientos suelen ser exagerados, evidentemente no soy una mala persona por no dejar nuestros planes a un lado para hacer lo que nos piden, o por priorizar mis intereses. No se trata de ser egoístas y ponernos por encima de los demás, pero tampoco ponernos por debajo, es una cuestión de equilibrio. Está muy bien ser generoso, altruista, ayudar, pero a veces llegamos al punto de “sacrificarnos” más de lo necesario, o de complicarnos la vida por no decir que no: hemos de valorar de forma objetiva cada situación.  Por ejemplo: ¿Realmente es prioritario acompañar a mi hermana al dentista y sacrificar el tiempo que paso con mis hijos? ¿o hacer horas extras no remuneradas en detrimento de mi tiempo personal?
  • Hacernos responsables de todo. En ocasiones el problema radica en la sobreimplicación. Nos cuesta decir que no porque tendemos a hacernos responsables, muchas veces por el “bien común”, de tareas que no tienen por qué ser responsabilidad nuestra: ayudar a otros haciendo su trabajo por ellos, arreglar la bici a nuestro amigo aunque él mismo podría hacerlo,  hacer horas extra para que el jefe tenga su informe antes de la reunión con el cliente (aunque nos lo haya pedido a última hora y no sea nuestra labor hacer ese tipo de informes, pues normalmente los hace él). Esto es bastante evidente en trabajos en grupo: para que el resultado final sea satisfactorio a veces una persona tiende a responsabilizarse de todo el equipo, hacer el trabajo de los demás o revisarlo .. sobre implicándose: hay uno que trabaja más que el resto. 

  • A veces otras personas pueden abusar de nuestro sentido de la responsabilidad demandándonos ayuda en cosas que no nos competen, incluso aunque ellos estén capacitados para hacerlas, de este modo eluden su propia responsabilidad y nosotros nos sobre implicamos. Ojo, está bien el echar una mano, o enseñar al otro a hacer mejor las cosas, pero no “hacerlas por ellos”. Si no enseño nunca a mi hijo a hacer la cama y la hago siempre por él me estoy sobre implicando y evitando que él asuma su responsabilidad en el orden de su habitación, por ejemplo. Hemos de valorar y poner límites para no hacernos responsables o cargar con tareas que puede o debe hacer otra persona.
  • Sobrevalorar el “qué dirán” y la opinión de los demás por encima de nuestros motivos.  Estar pendientes de lo que opinen los demás de nosotros, querer quedar siempre bien, que nos consideren amables, responsables, buenos profesionales, que no “piensen mal” de nosotros. 

  • Si al tomar una decisión tenemos el foco de atención en cómo nos ven los demás y el querer agradar siempre, que opinen bien de nosotros, no crear conflicto, etc. Podemos cometer el error de guiar nuestra conducta por esto en lugar de por nuestros propios motivos y valores, y eso nos lleva muchas veces a que nos cueste decir que No, o poner límites, por lo que “pudieran llegar a pensar” si decimos que no. “¿y si piensa que soy un antipático o un egoísta?”, “¿y si cree que le digo que no porque me cae mal?”, “¿y si digo que no y piensan que no me implico lo suficiente en mi trabajo?”.. etc. No podemos evitar siempre el conflicto o caerle siempre bien a todo el mundo, hemos de aceptar esta premisa de antemano. Hemos de confiar en nuestra capacidad de resolver los conflictos que se presenten y saber defender con educación y firmeza nuestras decisiones aunque haya gente a la que no le guste u opine diferente. Es normal que nos afecte la opinión de las personas que nos importan, pero no podemos condicionar nuestros actos y decisiones por miedo a lo que opinen los demás. 

  • Podemos ser empáticos y respetuosos con los demás y también saber escucharnos y respetarnos a nosotros mismos, teniendo la autoconfianza suficiente para decir que No a pesar de que podamos disgustar a otros. 

¿Cómo podemos decir que No, o poner límites, de buenas maneras?

Analizando aspectos cognitivos:

  1. Detectar las situaciones problemáticas:  En primer lugar es importante reflexionar y detectar aquellas situaciones en las que hemos dicho que “si” cuando hubiéramos preferido decir que “no”, o situaciones en las que consideramos que deberíamos haber puesto límites. ¿En qué contexto nos pasa? ¿Con quienes? ¿Hay personas con las que no nos pase? ¿ y personas con las que nos pase más a menudo? Toma nota de situaciones que hayas vivido en las que te haya costado decir que no, examinando con quién y en qué contexto.
  2. Analizar los pensamientos y emociones que hacen que digamos que si cuando queremos decir no: ¿Qué pensamientos vienen a nuestra mente en esos momentos? ¿Cómo nos sentimos? ¿Qué nos decimos a nosotros mismos? En este punto es importante detectar ideas irracionales y racionalizarlas. 

  3. Analizar la intencionalidad del otro y expectativas que presuponemos: Se trata de reflexionar sobre las situaciones en las que nos cuesta decir que no, y analizar las intenciones que presuponemos en la otra persona ¿Qué tipo de relación tengo con ella? ¿creo que intenta manipularme o siento confianza? ¿Por qué quiere esta persona que diga que si, qué beneficio le reporta? ¿y a mi? ¿Qué expectativa estoy intentando cumplir hacia esa persona? ¿Qué creo que espera de mi? Como en el apartado anterior es importante detectar si mi preconcepto es realista y racional.

Estrategias de comunicación para decir que NO:

Tal como vimos en anteriores artículos sobre técnicas de comunicación, y habilidades para resolver conflictos, hay diversas estrategias de comunicación que podemos aplicar en estos casos. Es importante acompañar nuestra conducta verbal con una buena comunicación no verbal: un tono de voz claro, firme, postura erguida, mirar a los ojos, una expresión amable (prueba a ensayar frente a un espejo 😉 )

Estrategias:

  • La Asertividad Elemental: Se trata de explicar nuestra postura de forma sencilla, directa, dando una breve explicación del por qué de nuestro NO ( pero sin extendernos demasiado)

Ejemplo:   – ¿Te vienes a tomar algo al salir del trabajo

– No, gracias, tengo cosas que hacer en casa esta tarde.

  • La Asertividad Empática: se trata de ponernos primero en el punto de vista del otro, validar sus argumentos y el cómo se siente, para luego exponer nuestro punto de vista. Podemos finalizar con un mensaje positivo o una sugerencia (técnica “sándwich”). Por ejemplo

– Entiendo que vas mal de tiempo y veo que estás muy agobiado, pero no puedo ayudarte a terminar el informe, lo siento, tengo trabajo acumulado yo también y tampoco tengo tiempo, a lo mejor puedes pedir a otra persona que te eche una mano.

– Siento que se te haya roto el coche, es una faena, pero justamente este fin de semana no puedo prestarte el mío, lo necesito. Siento no poder ayudarte esta vez, pero me gusta que cuentes conmigo cuando necesitas ayuda.

-Siento mucho que te duela la muela ,imagino que debe de dolerte mucho por lo que me cuentas, pero justo ahora no puedo salir del trabajo y acompañarte al dentista ¿Qué tal si llamas a un taxi  para que te lleve y me avisas cuando estés allí esperando para ser atendido? 

  • El Banco de Niebla: Esta estrategia puede ser útil ante insistencias, cuando ya hemos probado otra estrategia, o cuando la persona nos presiona de forma muy explícita. Se trata de dar una parte de razón al argumento de la otra persona pero manteniéndonos en nuestra postura.

 Ejemplo:

 – Sería de tontos rechazar esta oferta, si firma con nuestra compañía telefónica hoy se ahorrará mucho dinero  y además le regalamos un móvil nuevo ¿se lo tramito ahora?

 – Es verdad, puede que sea una muy buena oferta, pero no quiero tomar esa decisión ahora, no es un buen momento.

  • El aplazamiento asertivo:  Esta técnica es útil cuando nos sentimos sobrepasados o muy ansiosos por la situación y no podemos decidir con claridad. En este caso es mejor postergar nuestra respuesta hasta que nos sintamos más tranquilos y podamos decidir con claridad. Decir que debemos reflexionar sobre el tema, o consultar nuestra agenda, y dar respuesta más tarde.

           Ejemplo: – Me ha surgido un problema en casa y no puedo venir el sábado a trabajar  ¿Me cambias el turno? ¿No te importa verdad? Luego yo hago otro día por ti..

– Pues no puedo confirmarte ahora, déjame que mire si tengo compromisos y te digo algo en unas horas.

Relacionado con esta estrategia, muchas veces sucede que decimos que SI muy rápido cuando nos hacen una petición, sin valorar realmente las implicaciones de la misma. Una recomendación es: Aplaza tu “si”, reflexiona primero, utiliza condicionales o dí que estudiarás el tema antes de dar una respuesta. Evita dar un sí inmediato, y reflexiona siempre antes la respuesta.

  • Técnica del acuerdo asertivo: Esta técnica resulta útil cuando tememos que nuestra negativa pueda dar lugar a interpretaciones erróneas sobre nuestras intenciones, nuestra personalidad, cuando la otra persona nos juzga en consecuencia, o cuando hay un intento de chantaje emocional. Se trata de exponer nuestra negativa aclarando que ésta no tiene nada que ver con el hecho de ser buena o mala persona, cobarde o valiente, querer o no querer, etc.

Ejemplo:

– Si me quisieras me acompañarías a la fiesta.

– No puedo acompañarte porque tengo que terminar un trabajo, no tiene nada que ver con el amor que siento por ti.


-Eres un aburrido por no querer venir de fiesta con nosotros.

-Esta noche no me apetece salir, estoy cansado, el que no vaya no quiere decir que sea un aburrido, simplemente no me apetece.


Decir que No, a pesar de las insistencias:

Uno de los problemas más comunes a la hora de decir que No es cómo reaccionar frente a las insistencias y mantenernos firmes en nuestra negativa. Para ello podemos utilizar las técnicas del “disco rayado” y “procesar el cambio”:

  • Técnica del disco rayado: sencillamente consiste en mantenerse firme repitiendo nuestro punto de vista una y otra vez en un tono calmado ante las insistencias del otro.

Ejemplo:

– ¿En serio que no vas a venir a la fiesta del sábado? ¡nos lo pasaremos muy bien!

-Te agradezco la invitación, pero el Domingo me quiero levantar pronto para ir a la playa y prefiero quedarme en casa el sábado, otra vez será.

– Andaaa!! no seas mala amigaa!! si no vienes no será lo mismo!!

– No soy mala amiga, ¡os quiero un montón y me gusta mucho salir con vosotras! pero el Domingo quiero madrugar y prefiero no ir a la fiesta, gracias por invitarme pero prefiero no salir este sábado.

– Joo tía, pero puedes venir igual, aunque vayas a la playa el Domingo, vengaaa.

-Prefiero quedarme en casa este sábado, de verdad.

  • Técnica para procesar el cambio: Esta técnica consiste en desplazar el foco de atención hacia lo que está ocurriendo, como si miráramos la conversación desde fuera. En el caso de insistencias podríamos responder por ejemplo: “llevas un rato insistiendo, pero no voy a cambiar de opinión, en serio.”, “Ya llevamos un buen rato con este tema, ya te dije que No, no sigamos dándole vueltas.”

Si, todo esto está muy bien.. ¡pero este tipo de respuestas no me salen!

Efectivamente, el llevar a la práctica estas técnicas de comunicación asertiva, y que además nos salga de forma espontánea ¡no es fácil! Para aprender nuevos patrones de respuesta ¡tenemos que entrenarlos! y no nos van a salir de buenas a primeras el 100% de las veces. Toda nueva habilidad requiere un aprendizaje y práctica, y poco a poco lo iremos dominando y aprendiendo.

¿Cómo puedo aprender y practicar estas técnicas?

  • Ejercitando el aprender a decir que No: Una buena forma de ejercitarlo es reescribiendo diversas situaciones y visualizando cómo responderíamos diciendo que No de forma asertiva, con qué palabras lo diríamos, con qué tono de voz y expresión facial, e incluso practicarlo en voz alta y frente a un espejo. Podemos comenzar reescribiendo situaciones reales que ya hayamos vivido, y visualizar cómo sería haber dicho que No en esa situación, y cómo responderíamos ante insistencias o críticas.  Cuanto más practiques, más presente tendrás otras opciones de respuesta en situaciones similares.

  • Reflexionar antes de dar una respuesta, evitando un “SI” inmediato
  • ¿Puedo y quiero hacerlo? ¿tengo tiempo para ello o hay otras prioridades? .. cuando te hagan una petición tómate un tiempo antes de comprometerte con una respuesta. Puedes utilizar aplazamientos como “deja que mire cómo tengo la agenda y te digo algo”, “no puedo contestarte ahora, lo valoro y te comento”, “ahora mismo no sabría decirte si puedo comprometerme con eso, dejame que lo estudie un momento y te digo ago..” etc.

Una guía para reescribir situaciones podría ser llevar un registro como el que os sugiero en el siguiente cuadro:

Descripción del acontecimiento/ situación en la que me costó decir que NO (¿Qué pasó? ¿dónde? ¿con quién?)Conducta ante la situación. Respuesta. (¿Qué hice? ¿Qué dije? )Sensaciones y emociones asociadas a esa situación. Ideas y pensamientos. (sensaciones físicas, emociones y qué me dije a mi mismo)¿Cómo podría reescribir la situación de manera asertiva y más relajada, desde el control y la serenidad? Cómo habría dicho las cosas? (Escribe textualmente cómo lo habrías dicho) ¿Qué técnica utilizaría? ¿Cómo me gustaría haber actuado? ¿Cómo me gustaría haberme sentido/pensado ante esa situación?
Ejemplo: En el trabajo, mi compañera nueva me dijo ¿te importa que te coja prestado el móvil un momento para hacer una llamada? el mío está sin batería, y necesito llamar a casa un momento.Le dije que sí, que podía usarlo, pero de mala gana.No tengo confianza con esta persona, me parece que se tomó demasiadas libertades al pedirme mi móvil personal sin conocerme, la verdad es que no quería dejárselo, pero temía que pensase que soy una mala persona o una antipática si le digo que no.Me hubiera gustado reaccionar de forma relajada o incluso con sentido del humor. Creo que podría haber usado la asertividad empática:

“Vaya, creo que tengo un cargador en el bolso, en lugar de dejarte mi móvil puedo prestarte el cargador ¿te parece?”

“Qué garrón, a mí también me suele pasar el quedarme sin batería, no te lo tomes a mal, no es nada personal,  pero no me gusta prestar el móvil (sonriendo), soy un poco tiquismiquis con mis cosas personales (decirlo de forma simpática o riendo). Pero puedes llamar desde el fijo de la oficina no creo que haya problema, o preguntar si alguien tiene un cargador, a lo mejor menganito tiene..”

(Puedes practicar estas repuestas en voz alta y frente a un espejo)

En este ejercicio es importante visualizar la opción asertiva con todo el detalle posible, pensar en cómo lo diríamos, con qué tono de voz, etc. Cuantas más veces visualicemos posibles respuestas asertivas y diferentes  formas de decir que no, más fácil será poder ponerlo en práctica en situaciones reales cuando se presenten. Así que reescribe el máximo número de situaciones posibles. Puede que en un principio te cueste, es normal, pero a medida que uno va practicando nuevos patrones de respuestas poco a poco es más fácil ponerlos en marcha.

Si conoces a otras personas que suelan decir que No de forma diplomática puedes inspirarte en ellos: ¿Cómo lo diría esta persona?


La trampa del Sí cuando quieres decir No

Decir sí, incluso cuando quieres decir no, tiene muchas ventajas. Te sentirás buena persona, sentirás que eres importante para otro, sentirás que te aprecian, que te necesitan, te darán las gracias, serán amables contigo, te pondrán en un lugar especial, te valorarán, hablarán bien de ti, incluso sentirás que eres mejor persona y que así no haces daño a nadie, ni los decepcionas, tal vez incluso creas que les evitas frustraciones…  y eso gusta, en realidad nos gusta a todos. Pero no olvides que realmente querías decir No y eso también tiene un precio. Cuando das por encima de lo que puedes y quieres tu autoestima se va vaciando, ese es el precio.

Cuando no eres coherente contigo mismo:

  • Te sentirás mal contigo: Decepcionado, frustrado… Es una carga demasiado grande para llevar encima cada día.
  • Te sentirás mal con los demás: A los que percibirás como egoístas, que no te tienen en cuenta, que te hacen sentir culpable, que son abusones o agobiantemente dependientes de ti.

Pero, realmente, ¿por qué actuamos así?. Es más bonito pensar que porque soy generoso y me desvivo por los demás. En realidad, cuando decidimos vivir la vida como nos dicen los demás, el motivo no suele ser tan altruista como nos gusta pensar. El motivo real es porque tenemos miedo a afrontar la vida y las relaciones con los demás por nosotros mismos, a afrontar las consecuencias de nuestras decisiones y conversaciones.

Ayudar a los demás, ser responsable, ser trabajador… no tiene nada que ver con ser lo que otros quieren o esperan de ti. Eso no es ser “buena gente”, eso es quererte y respetarte poco. Lejos de valores como la ayuda o el altruismo, decir Sí cuando quieres decir No se debe a dificultades en nuestras habilidades para comunicarnos y relacionarnos con los demás… y con nosotros mismos.


Decir No a cualquier precio

Hay muchas formas de decir No. Decir No, no es soltarlo de cualquier forma, no es ir tirando piedras con tus palabras, no es explotar, no es “ya no puedo más”, no es “sólo voy a pensar en mí”, no es ir dejando tirados a los demás, no es “yo primero y el que venga detrás que arree”, no es convertirte en un egoísta insolidario… no es nada de eso. Huyo de las personas que se llaman a sí mismas sinceras porque dicen lo que piensan pero en realidad “no dejan títere con cabeza”, eso no es ser sincero, eso es ser desagradable.

Decir No es un derecho y es tu libertad. El derecho y la libertad de comportarte de modo acorde y coherente con tu forma de sentir y de pensar, respetarte, valorarte, apreciarte, y tratar del mismo modo a los demás, con respeto, con aprecio, dándoles valor y proporcionándoles ayuda cuando sea necesario.

Eres libre de decir Sí o No

Cuando alguien nos pide algo, recuerda que es libre de pedirte y tú de decirle Sí o No. Si decides ser coherente contigo mismo (hacer lo que sientes y piensas) la ganancia será estar en paz contigo mismo y establecer relaciones más sanas y positivas con los demás.

A menudo caemos en decir No cuando ya no podemos más y de pronto soltamos un No como una bomba. Esos Noes agresivos cierran más puertas de las que te abrirán. Cuando te hablo de decir No, no me refiero a que digas No y ya está, como te salga en ese momento, eso raras veces suele ser la mejor respuesta. Te digo que lo pienses, que lo reflexiones, que lo prepares, que lo entrenes. Qué pienses y decididas cómo puedes ayudar o colaborar con los demás sintiéndote libre para elegir cuando Sí y cuando No, hasta donde Sí y hasta donde No, a quien Sí y a quien No, de qué forma Sí y de qué forma No… , es decir, qué elijas. Elegir nos hace libres.


Es conveniente que valores en qué medida quieres y puedes hacer algo y que cuides la forma en la que das respuesta a los demás, que trates de expresarlo de forma asertiva:

  • Si quieres y puedes: Di que sí y acuerda cómo, cuándo y hasta dónde podrías hacerlo.
  • Si quieres pero no puedes: Indícale que te encantaría pero que no puedes y explica los motivos por los cuales en este momento te es imposible. Si conoces alguna otra persona u otra forma de ayudarle en la que no tengas que ser tú quien se ocupe de hacerlo, coméntaselo.
  • Si no quieres pero puedes:
    • Si la persona no puede hacerlo por si mismo y necesita una ayuda real. Deberías de repensar tu no quiero y empatizar un poquito más.
    • Si la persona no necesita una ayuda real (aunque esa persona sí lo crea) y consideras que puede hacerlo sólo o con otra persona sin dificultad. Di No y duerme tranquilamente. No estás obligado a hacer nada que no quieras hacer. A veces, la mejor ayuda es dejar que las personas se responsabilicen de su propia vida sin depender innecesariamente de los demás.
    • Si te sientes culpable si no lo haces. Culpabilidad y deseo de ayudar son cosas diferentes. Aprender a decir No te hará más libre y las personas que te quieren respetarán tu decisión. Aquí el problema está más en ti que en ellos, en tu necesidad de aprobación y de afecto por parte de los demás.
    • Si te sientes chantajeado u obligado emocionalmente. En este punto quizás, si lo has intentado por ti mismo y no te da buen resultado, te recomendaría que pidieras ayuda psicológica profesional para aprender a afrontar este tipo de situaciones de forma más adecuada.
  • Si no quieres y no puedes: Ante la imposibilidad de hacer algo, decir No suele ser más fácil. Expón tu situación y el motivo por el que no puedes hacerlo, para que lo conozcan y comprendan.

Recuerda, tanto en la amistad, como en la familia, como en el trabajo, como en el amor… sólo siendo coherente contigo mismo puedes sentirte bien.

En tu honestidad, sinceridad, aprecio, amabilidad y deseo real de ayudar, de compartir y trabajar con y por los demás, reside tu capacidad para decir Sí o No a ti mismo y a los demás.